Ser realmente consciente y dimensionar la tarea que va a emprender y las dificultades que conlleva.
Tener dotes de emprendedor y disponer de nociones empresariales.
Cierto gusto por el trabajo en el campo y apego por los animales.
Tener un buen conocimiento inicial de la biología de los caracoles.
Antes de iniciarse en la actividad, conocer sobre la futura comercialización de su producto (cómo, cuándo, a cuánto, a quién va a vender sus caracoles).
No pretender «hacerse rico en dos días».
Contactar, visitar y asociarse con otros heliciultores o, al menos, mantenerse al día de los avances en el sector.
Estar alerta y contrastar toda la información.
Tener mucha ilusión, ser ambicioso y ser consciente de que sí se puede ganar dinero con la helicicultura.
Salvo casos excepcionales, evitar grandes inversiones iniciales o comenzar a gran escala. Es preferible dedicar un tiempo a la observación y experimentación.